Relaciones a distancia. ESAS relaciones.

Entre que ahora viajamos un poco más y que Internet nos ha dado unos cuantos recursos de comunicación, las relaciones a distancia son más populares y frecuentes. O yo qué sé, igual solo son frecuentes conmigo. La cosa es que me pasan.

Así que va un hilo sobre Ninjas en este tipo de relaciones, reciclando unos comentarios que he dejado en Facebook.

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Buena suerte con la web de Renfe.

No todo el mundo tiene las mismas necesidades en esto ni le valen las mismas estrategias. Yo os voy a contar las mías, pero esto no quiere decir que las aplique todas, ni siempre. Porque en muchas de ellas no depende solo de mí, sino de lo que la otra persona quiere. Yo no voy a tener una relación que la otra persona no quiere tener conmigo (vais a jartaros de leer esta frase en este blog), así que algunas las intento poner en marcha un tiempo y luego, si la otra persona no pone interés, acabo por pasar del tema. Esto hará que la relación sea menos interesante y satisfactoria, pero tampoco tengo por qué tener la relación óptima posible con todo el mundo.

Lo que voy a contar tienen que ver con mi propio ideal de relación, por supuesto. En mi caso, la relación será no monógama (aunque he tenido relaciones monógamas por breves periodos de tiempo y tan a gusto) pero creo que estas ideas pueden servir para todo tipo de relaciones. Vamos allá.

  1. Resultado de imagen de tu a boston“¿Esto va a ser siempre a distancia?” A no ser que esté claro desde el principio que es temporal  (“me he ido 6 meses a trabajar a otra ciudad pero después estaremos en la misma”) , asume que no lo es. Y que sí, sería estupendo estar más cerca, pero es lo que hay. Si para ti es imprescindible que no haya distancia y no hay plazo claro, no te metas. Si te metes y no hay fecha a la vista, asume que la distancia es el nicho ecológico natural de la relación.Yo tengo un hijo pequeño y su padre y yo tenemos acordado que no nos moveremos de Madrid en unos años, hasta que sea mayor. Y no le voy a pedir a nadie que haga un esfuerzo que yo no voy a hacer. Así que mi caso es el segundo: la distancia está aquí para quedarse.Ah, si tu ideal de vida es el clásico escalator monógamo ni te lo plantees de otra forma que no sea temporal.
  2. “Hasta… ¿marzo?”.  Ten siempre fijada la fecha de la siguiente vez que os vais a ver. Es mucho más sencillo soportar la ausencia y hasta disfrutarla si sabes cuándo se acabará. En mi caso, mi relación a distancia y yo nos vemos una vez cada mes y medio, y normalmente tenemos calendario agendado un par de meses por delante. Los billetes también salen mejor de precio así comprados.
  3. “Esta noche, pizza y peli”Ten citas online. Planifícalas, respétalas y cuídalas como harías con una cita presencial.
    Que no todo sea “pues ahora no tengo nada mejor que hacer y me aburro así que te llamo, o te hablo por Telegram”. No te conviertas en la sombra que siempre está ahí en segundo plano pero a mano para los ratos tontos, como si fueras la IA de Her. Me he sentido así más de una vez y mola cero. Tampoco las andes cancelando o cambiando porque total, no son de verdad. Eso es una falta de respeto y va a deteriorar mucho la confianza de la otra persona en que te estés tomando la relación en serio. Si se te olvidan, pues apúntalas. Haz un calendario compartido. Google Calendar power.
    Internet permite que puedas ver una peli, charlar mientras cenas o jugar a un videojuego. Puedes quedar para cocinar con una videollamada (yo lo he hecho y mola , y además al final tienes tuppers para la semana). No es lo mismo que el contacto físico, pero puede dar momentos super chulos.
  4. “¿Qué hiciste ayer?”. Explicita qué vas a contar de tu vida y qué no, y sé consecuente. La distancia genera más incertidumbre por diferentes razones. Si te incomoda hablar de algo (por ejemplo que estás pasando un mal día, o si tienes más relaciones) que al menos la gente sepa que no sabe. En general, haz acuerdos explícitos sobre qué se espera de la relación y revísalos con frecuencia, nada está escrito en piedra.
  5. “¿Que vamos al Carrefour? ¿Ahí no había que ir vestido?”. Si buscas una relación a largo plazo y no solo un emocionante romance, incorpora a la otra persona en tu vida normal cuando venga a verte. Que los días que os veis no sean solo “vosotros dos”. Preséntale a tus amigos, ve con ella a pasar la ITV del coche, cocina para la semana. No generes un oasis aislado de la realidad. Comparte, también lo trivial. Lo trivial es bueno.
  6. “Me has dejado en visto, cari”. Aclara las expectativas con el chat. En general me parece un error esperar que la otra persona conteste inmediatamente, pero hay parejas que prefieren esa exigencia. Lo que sea, que esté claro.
  7. “Pues es que esto sería lo normal…”. Aclara las expectativas con todo. No des por supuesto “el curso de los acontecimientos”.
  8. “¿Pero esto iba en serio? ¡Si ya no es ni verano!” Si la relación es a largo plazo para ti, es bueno pensar en un proyecto. Pasar del escalator preestablecido no significa no tener ganas de que la relación se desarrolle más y adquiere nuevas cotas de intimidad. Una cosa es que tu proyecto no sea el que espera tu padre que tengas, otra distinta es que vivas la relación en plan “no me planteo nada”. Puede ser tan sencillo como ir haciendo pequeños planes juntas, no hay por qué pensar en algo dramático.
  9. “Jo, te echo de menos”. Gestiona tu añoranza, y no esperes reciprocidad. A veces tendrás relaciones con gente para la que tú eres mucho más accesoria que esencial. Detecta esto cuanto antes e iguala las ganas de estar con esa persona a las suyas (“Yo no voy a tener una relación que la otra persona no quiere tener conmigo”. Ya os dije que la íbais a leer mucho) , y todo irá mucho mejor. Si no se puede, mi recomendación es dejar la relación cuanto antes.Pero lo cierto es que, si sabes modular tus sentimientos, es posible que encuentres un equilibrio en el que esa relación, menos íntima, profunda, lo que sea, pueda estar bien y ser divertida. Lo que no tiene sentido es tomarla por lo que no es.
  10. “No hace falta que te lo diga, tú ya lo sabes”. Verbaliza. Y luego verbaliza más. Si quieres a alguien, si echas de menos a esa persona, si te sientes mal, si estás defraudada, si estás cansado o dolido… Dilo. Con palabras. Varias veces.
    Una relación a distancia con un montón de teléfono o chat da una equivocada sensación de cotidianeidad, como si se fuera un compañero de piso. Pero no te ves la cara.
    “Si ya te lo cuento todo”. Ojo con esto si solo transmites hechos. Contar que has pinchado una rueda o que tu otra relación ha venido a verte está bien. Pero, cuando el contacto no es cara a cara, la información emocional es mucho menor. No sé si pinchar te ha jodido el día, te ha dado igual o te ha hecho hasta gracia. No sé si el ver a tu otra relación te ha puesto de buen humor o te ha crispado. Nunca podré leerte el pensamiento, pero es que no puedo ni leerte la cara. Ni tú a mí. Falta un montón de expresión emocional que ha de ser rellenada con palabras.Aquí hay un patrón de género. Las mujeres estamos socializadas para expresar de forma más verbal nuestras emociones. Los tíos, para poner cara de póker y decir “pues parece que hoy llueve” aunque la lluvia les haya inundado la granja (menos para enfadarse, pero eso es otro tema). Las mujeres somos socializadas, por tanto, para estar más atentas al lenguaje no verbal. Los hombres, para pasar de expresar sentimientos con especificidad. Total, el entrenamiento cuenta con que habrá alguna mujer por ahí que le eche interés en interpretar tu gestualidad.

    (Y da igual que seas gay o lesbiana, te van a socializar para ocupar un papel en la sociedad hetero. Así luego hagas un corte de mangas, ese máster te lo llevas de recuerdo.)

    Pues imaginad el desastre que puede ser esto en una relación a distancia en la que no nos vemos las caras. La forma de evitarlo es expresar más y de forma más consciente.

    Una vez más, no es imprescindible preocuparte mucho por esto para tener una relación a distancia. Puedes decidir pasar del tema (“si quiere saber algo, que pregunte”). Pero en ese caso reduce la implicación emocional y mantén la relación más como un “de vez en cuando nos juntamos para echarmos unas risas” y ya. No te vayas a hacer daño a lo tonto.

En resumen, una relación a distancia es más peliaguda pero también tiene ventajas. Y los problemas que genera se pueden dar también en relaciones en la misma población. Pero sí es cierto que para llevar esto adelante hace falta más esfuerzo consciente y planificar mucho.

Y preguntarle a otra gente cómo lo hace. A ver si os pensáis que todas estas cosas se me han ocurrido a mí sola.

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