Notas sobre (h)amor3-Celos y culpas

Estas notas tienen el objetivo de recordarme a mí misma lo esencial de cada artículo y no olvidar el aprendizaje que he conseguido gracias a ellos. Si a alguna autora o autor le molesta que mencione fragmentos de su artículo, elimino las referencias sin problema 🙂

El libro (h)amor3-Celos y culpas es de la Editorial Continta me tienes y está disponible en tus librerías de confianza. La historia de por qué lo he leído y subrayado con tanto interés merece que la cuente, pero no hoy.

Mis interpretaciones, en tipo normal. Las citas en  cursiva. Lo que resalto de cada artículo no refleja necesariamente su esencia sino los valores diferenciales que me han aportado a mí, lo que más me ha dado que pensar. A veces esto está muy alineado con su propósito principal, otras veces es solo algo que surge de forma lateral y que, aunque para mí haya sido muy significativo, no tiene por qué ser el interés principal de las autorías.

La culpa, los miedos y el amor romántico patriarcal (Coral Herrera)

  • “Las mujeres aprendemos que ellos mandan dominándonos y nosotras sometiéndonos. […] Conseguimos lo que queremos cuando nos mostramos encantadoras, cuando lloramos, cuando aparentamos ser dóciles y obedientes.”
  • “En algún momento nos hicieron creer que para ser amadas primero tenemos que ser folladas.”
  • El miedo a que no nos ame nadie o a que dejen de amarnos nos mantiene en constante alerta.”
  • “[…] desde el masoquismo romántico también se puede dominar y manipular al otro“. (Lamentablemente, no lo desarrolla más, se gira inmediatamente hacia le dominación masculina, como si no fuera necesario solucionar este problema para solucionar el otro.)
  • Hay una gran presión hacia las mujeres para hacerse cargo de toda la parte de cuidados, y no ocuparse bastante de esto retorna en culpa.
  • “[…] la idea es aprender a distinguir qué es responsabilidad nuestra y qué no lo es.”

(H)amor propio (Roy Galán)

  • Los celos surgen de la necesidad de relevancia que nos produce la conciencia de la muerte, la temporalidad y la intrascendencia de nuestras vidas en el cosmos.
  • “Pareciera que si no tenemos nada no somos nada, cuando en realidad es imposible tener algo porque todo está marchándose a cada instante.”
  • “Los celos son provocados por ese miedo al cambio, y el miedo solo se combate con generosidad. La generosidad de entender que hay cuestiones del ser amado que no nos incumben, que hay partes en las que no podemos ni debemos entrar, que hay que ir a cómo nos tratan, a la intimidad creada, a cómo nos encontramos. El compromiso ha de ser con el cuidado y con nada más porque cuando nos cuidan el fantasma se materializa y entonces puedes nombrarle, y el miedo, se acepta.” No sé si llamarlo generosidad o aceptación de las limitaciones humanas en las conexiones.
  • La fealdad autopercibida, el no ser perfectas, nos genera culpa.

¿Cómo nos atraviesa la culpa? Una mirada feminista. (Ana G. Borreguero y Roma de las Heras).

  • Mi primera impresión con este texto es que “no va mucho conmigo” porque yo manifiesto de forma constante, interna y externamente, que la culpa es un concepto que tengo abandonado y que me centro esencialmente en la responsabilidad. Por supuesto, si lo pienso dos veces, de abandonado nada. Me he alejado un poco de ese centro, pero la culpa está.
  • No es posible vivir en una cultura que se basa en gran medida en la culpa como parte fundamental del software con el que nos programan y que te resbale fácilmente la culpabilidad. Puedo llamarlo responsabilidad y cargar menos las tintas en que soy una persona terrible por no hacer X o hacer Y. Pero, finalmente, el “debería estar haciendo más” está ahí. 
  • Por ejemplo, y a pesar de que combato activamente el rol de género de “guardiana de la relación” solo por ser mujer, si en un momento dado mi vínculo está más pendiente de la relación que yo, siento que no lo estoy haciendo bien. ¿Por qué? Si el balance global fuera que yo me preocupo menos, aún tendría cierto sentido pero… ¿puntualmente? ¿Es realmente negativo que en febrero se implique más él que yo, si yo me implico más a mi vez en abril? ¿Es que acaso no reconocemos que los timones, las alertas, los cuidados, pueden estar liderados de forma rotatoria?
    Pues no, no lo reconozco, oye. No con las tripas.
    Así que vale, no lo llamo culpa sino responsabilidad pero mierda igualmente porque, al final, la única forma de estar en paz es si siento que tengo crédito acumulado y que jamás, ni siquiera por un instante, entro en deuda.

¿Qué hacemos/podemos hacer cuando nos sentimos culpables? (Roma de las Heras Gómez)

  • “La culpa […] también puede aparecer por algo que he sentido, “no debería sentirme así”. Este es tremendo porque además, si llevas años tratando de mejorar el control sobre tus emociones, de desprenderte del apego, etc. la sensación de fracaso puede ser notable. Así que te emperras en no sentirte como te sientes y sentirte de otra manera. Se puede, pero a veces no sé si merece la pena el esfuerzo. En ocasiones tiene más sentido abrazar la emoción, perderse en ella y recorrerla por completo. Dejarse empapar por la tormenta de verano hasta que, por sí sola, empieza a escampar. Mi problema es que dudo siempre si esto es compatible con ser freelance en una startup y madre de un crío de 7 años en custodia compartida. La exhuberancia del enamoramiento extremo o los páramos desesperados de la ruptura, la duda o el abandono maridan mal con preparar el sandwich del almuerzo y maquetar la presentación comercial del viernes. Recordemos que yo soy una intensa de cojones con 31 ninjas mentales tratando de controlar a la bestia. Dejarla suelta, para cuando sea rica y vieja.
  • “El conflicto que se me estaba planteando era qué significa cuidar y cómo hacerlo en esta situación compleja”.
  • “Para reparar un daño a una persona o a otra relación[…] es importante […] que no nos lleve […] a hacer cosas compulsivamente por la otra persona. ” Sobre todo, creo que deberíamos pararnos a pensar si estoy haciendo por la otra persona lo que me apetece hacer en lugar de lo que necesita.
  • “Samarán nos invita a reemplazar la culpa por la curiosidad“. Me encanta este concepto, muy en línea con lo anterior. Convertir la desculpabilización en investigación, no en un ritual de penitencia. No es hacer cosas que nos fastidien para purgar con dolor la metedura de cazo, sino aprender más acerca de la naturaleza de la otra, de cómo no volver a herir o cómo restañar la sangre, si la hubiera, o al menos limpiar un poco el raspón.
  • Todo esto me hace recordar que la culpa mira hacia el pasado, la curiosidad y la responsabilidad hacia el futuro. La idea no es “voy a sufrir para equilibrar de cara al universo el daño que te he causado y no ser castigada por el destino en el futuro” sino “que yo sufra es indiferente. Lo relevante es que, si he metido la pata , debo averiguar cómo no repetir y, si es posible cómo reparar el daño. Que yo lo pase mal no me convierte en una persona mejor ni va a ayudar a nadie.”

Los celos no se dan en el vacío (Miguel Vagalume)

  • “Los celos no se dan en el vacío, sino que dependen de la relación en la que se den, y en el momento de la vida de esas personas y de esa relación en la que se den.”
  • Cada vez que se dice que los celos son inseguridad, que son posesión, , que son algo concreto, que son una cosa, que A=B, algo es seguro: No es cierto.
  • “[…] no podemos avergonzar a quienes los sienten, ni transmitir la idea de que celos y agresiones sexuales a la pareja van necesariamente unidos. No son buenos, ni son malos. Ahí están y no es buena idea negar que se sienten.”
  • […] debemos entender los celos como eso: el miedo a perder una determinada posición en una relación significativa. Es curioso en este sentido cómo vengo observando que los celos se dan mucho más hacia las nuevas relaciones que hacia las que existían cuando tú entraste.
  • Lo que tiene ese miedo es que puede ser más o menos razonable. Depende de la sensación de seguridad que se tenga en esa relación.” Mi manía de la transparencia como asunto funcional viene de ahí. A mí a veces no me va a gustar saber que mi relación X ha quedado 4 veces este mes con su nueva amante y comprender que esa es la causa por la que me ha hecho un caso así como regu. Pero todo el resto del tiempo en el que no me comunica que está quedando con otra gente sé que “no estoy siendo sustituida y que acabaré empujada fuera de la cama porque esta se está llenando demasiado y no hay sitio para mí”, un miedo tanto más realista cuantas más veces has pasado por una situación similar que se resolvió mal. (Más abajo, un vídeo que ilustra el fenómeno. A mí me hace gracia, pero a otra gente no monógama le parece que no tiene nada que ver con el concepto al que me refiero aquí. Pero como es mi blog y me sigue haciendo gracia, pues lo pongo :P).

En suma, el miedo procede sobre todo de la incertidumbre, del “a dónde va esto, qué está pasando”. Si se materializa, ya no es miedo sino cabreo o tristeza, y si sabes que no se está materializando porque si fuera así te lo dirían, no hay miedo o es muy leve. Lo que pasa es que la transparencia es jodida, porque solo puedes confiar en ella si la gente tiene el valor de decirte cosas que tal vez no te gusten. Cuando tienes la certeza de que lo harán, la presión se reduce mucho.

La gran pregunta de los celos: comprendiendo el poliamor (Giazú Enciso Domínguez)

  • PIF: Poliamor Informado por los Feminismos. Primera vez que leo estas siglas, me ha resultado curioso.
  • Distingue entre lo que llama Emociones, situadas en el plano social y que corresponden a conceptos aprendidos  y no universales, y Afectos, que proceden del plano material y corporal y que corresponden a lo que el cuerpo siente antes de procesarlo como emoción.
  • Propone el Taming of Affect, un proceso para domesticar lo que siente nuestro cuerpo y reeducar nuestros Afectos.
  • Reconocemos los celos como “[…] una alerta de que algo no está bien y debemos revisarlo”.
  • “El alejarnos de la palabra celos, además, hace que nos posicionemos distinto al respecto.” Invita a proponer nombres.
  • “Socialmente es importante sentir las emociones, pero es más importante sentir las emociones que es socialmente correcto sentir“. Y eso es el terror, claro, porque entonces la alerta pierde su función y puede apuntar hacia donde no es.

Los celos y las culpas desde el punto de vista jurídico (Patricia González Díez)

Tengo que decir que este es el artículo que menos expectativas despertaba en mí y me ha sorprendido. No me resulta fácil extraer ideas sueltas porque es un relato coherente de la historia del derecho y su tratamiento de los celos, pero es realmente interesante e iluminador,

Como detalle peculiar que no me esperaba,

“Según este autor [Antonio Quintano Ripollés], contra esta visión de la justificación tradicional del uxoricidio luchó la Iglesia, pues en derecho canónico es considerado pecado mortal”. Lo que pasa es que cuando desaparece del derecho la justificación por honor, llega la “enajenación transitoria” perfectamente justificada por los celos.

Aprender a amar en el SXXI: lo que nos enseñó el feminismo. (Nuria Alabao)

  • La parte difícil era la de construir día a día relaciones duraderas poniendo en cuestión los roles sociales asignados […]”
  • […] habíamos deconstruido el amor y las relaciones, pero no conseguimos un modelo alternativo sólido o sostenible.”
  • “Nuestras vidas hoy-decía mi amigo- en general están tan normalizadas, son tan anodinas, que necesitan de la intensidad que nos hace sentir el amor.” Ostras, sí. Esto suena a veterana de la guerra de Cracovia, pero creo que ante la mediocridad de la precariedad laboral, la sensación de no progresión vital que a veces se da cuando seguimos cumpliendo años y no estamos mal pero no estamos bien, le damos al amor una importancia excesiva en nuestras vidas. El amor es lo que nos dota de trascendencia cuando pensamos que solo somos un número más. Igual podríamos aceptar que no pasa nada por ser accidental…
  • “El feminismo nos habló de interdependencia. El ideal de persona independiente del capitalismo liberal tampoco nos sirve y además invisibiliza toda la trama de cuidados-pagados o no-que sostienen esas vidas.”
  • No es deseable pagar por todo lo que necesitamos ni está al alcance de todas las clases sociales”.

Movidas de celos y culpas (Pamela Palenciano)

  • “Partir de una desigualdad de la relación ya es desconfiar per sé. Desconfiar de mí, y por tanto de la otra persona.”
  • “Nosotras aprendemos a tener celos desde la competencia con otras mujeres o personas socializadas en lo femenino.” Tengo una teoría sobre esto que parte de que el atractivo de una mujer que tiene pareja/s disminuye mientras que el de un hombre aumenta, y esto da lugar a curiosos fenómenos relacionados con la competencia en las relaciones. Pero eso lo cuento otro día.
  • Y esta sensación aumenta si veo que mi pareja no se compromete del todo.” Je. JE. Paloma escribe con las tripas y a las tripas les habla y a las tripas nos llega.
  • Paloma desarrolla la idea de que en lugar de mosquearnos con nuestra pareja, nos mosqueamos con las otras, las que no tienen ningún compromiso. Creo que un enfoque correcto para esto es el centrarse en los acuerdos y los cuidados. Las “otras” tienen una responsabilidad social de no hacer daño por acción u omisión, igual que la tienen de no tirar papeles al suelo. Es ciudadanía básica. Pero relacionalmente, la responsabilidad principal, si no cumple sus acuerdos y su compromiso de cuidado, es mi relación. Creo que esta orientación ayuda bastante a deshacerse de la copla-performance “te voy a sacá loh ojoh, zorrah”.

Celos, género y comunidad (Daniel Cardoso)

  • “[…] los celos es un concepto tan conocido que se convierte en universal, lo engloba todo, y a menudo esconde dinámicas con matices distintos.”
  • “[…] puesto que el discurso dominante que subyace tras la no monogamia es muy individualista […]” Esto es así, por mucho que a veces se disfrace, por mucho que peleemos las alianzas, las familias extendidas y no sanguíneas, el fenómeno se da en esta sociedad y de las raíces individualistas de la cultura actual bebe también.